domingo, 21 de diciembre de 2014

Hablando de lo que no me gusta

Hoy es domingo 21 de diciembre de 2014 y tengo unas ganas terribles de hablar y hablar. Claro, uno puede hablar por hablar o hablar para contar. Esta es la faceta que me gusta.

Soy uno más de los millones de argentinos silenciosos que nos preguntamos qué nos está pasando. Un amigo del trabajo me dijo que no estamos en crisis económica porque esta situación no se puede comparar con lo que nos pasó el 2001 - 2002.

Me quedé con la palabra en la boca ¿qué le puedo decir?.

No sólo es crisis económica sino, más grave aún, crisis de valores que no comenzó ahora sino que de ella ya tenemos varios años.

También es una crisis de representación: no creemos en aquellos en quienes  dejamos el poder después de cada elección. Los políticos le dieron la espalda al pueblo hace rato.

La semana pasada un sobrino que tiene 30 años y es chef me contó que un amigo suyo dijo que será político porque quiere ganar bien, tener un auto nuevo y una casa con todas las comodidades. Asombrado, mi sobrino lo miraba sin creer lo que estaba escuchando. Y para más, el futuro político lo invitó a  que la aventura la vivieran juntos. "Yo le dije que no porque mis cosas las voy a lograr trabajando como me enseñó mi viejo" dijo mi querido sobrino.

Cada vez son más "los hartos" de los que no trabajan y cobran gratis del Estado sustanciosos subsidios que alimentan la inactividad laboral.

Hay que hacer militancia de palabras: hay que hablar en el almacén, en la verdulería, en el negocio de la esquina.... en fin, hay que hablar para que la gente se de cuenta que hay otros, miles y miles, que están acostumbrados a vivir de los valores que aprendimos en casa.

Y después hay que vivir esas palabras, convertirlas en acción. No puede ser  que venzan la voluntad de todo un pueblo que busca vivir mejor y en paz.

La gente es lo más importante que tiene un país.... no sé por qué los abandonaron.






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